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Agáchate y triunfarás

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Al menos eso es lo que sugieren los cánones de la diplomacia básica. Los que llegan más alto no son, en la mayoría de los casos, esos valientes que ponen el pecho a la brisa y van contra todo, no… en la vida real no funciona así. Quienes llegan más alto en este sistema de intrincadas marañas y estrategias para lograr hasta la más simple meta son quienes saben agachar su cabeza en el momento indicado, ante el personaje indicado. Les llaman lambones, lambizquetas, lambesuelas, arrodillados y de muchas otras formas. Son seres detestables en la mayoría de los casos que venderían hasta a su madre por quedar bien y obtener favores de los poderosos. Son estos los que, en muchas ocasiones, le arrebatan las buenas oportunidades a los verdaderamente preparados, sólo por contar con un conocido en tal o cual club, hijo de Fulanita de Tal, o sobrino de Menganita de Pascual o que juega golf en el Club X con Sutanito, el presidente de X empresa. En fin, así sigue funcionando el planeta. Dirigido po...

Retorno a mis raíces

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El fin de semana anterior realicé un viaje revelador hacia Tunja, mi ciudad natal, en busca de mis raíces y de aquel sitio que me vio llegar al mundo y que, ingratamente, nunca había vuelto a visitar después de ello. Aunque la mayoría me conoce como santandereano (porque así me siento y porque en Santander, en especial en Barrancabermeja, me crié desde que tenía un año), nací en Boyacá, así que guardo estrechas relaciones afectivas con ese departamento. Comparto algunas de las imágenes que tomé y más me gustaron. Estos personajes los capté en la Plaza de Bolívar. Bolívar y la Catedral, dos símbolos hermosos de mi tierrita natal. La Iglesia de San Fernando… ¿o era San Francisco?, en fin… Tunjanos en su cotidianidad.

Los orígenes de mi freakismo

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Sí, en algún momento de la vida comencé a tener contacto con los temas weirdos que me llevaron al freakismo. ¿Que cómo fue? Pues bueno, ocurrió como un cortocircuito mental causado por una serie de televisión en especial y un periodista, autor de libros. La serie fue Roswell, mi favorita de toda la vida y hasta que me muera. Aunque no tuvo ochocientas mil temporadas, marcó mi existencia y me abrió la puerta completamente a los temas de extraterrestres y demás. El autor fue J. J. Benítez, con Los Astronautas de Yavé, libro polémico, de por sí, pero con teorías muy interesantes. Después, este señor haría de mi tiempo libre un deleite y los inicios de la reflexión con su serie de Caballo de Troya. Gracias, don Benítez. PD: Si se preguntan por qué ando reflexionando últimamente sobre el amor, sólo lean los mensajes de Jesús contenidos en la serie de Caballo de Troya, si no toca sus vidas se les devuelve el dinero, jajaja. Actualmente, el rollo de las misiones en la vida me sigue tocando me...

Mi-Simpson en el Kwik-E-Mart

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Como no todo puede ser trascendentalismo, tristezas y reflexiones, acá estoy yo, Simpson, como buen tejón, al lado de un supermercado... para que se rían un rato La página donde pueden tener unos ustedes-simpson es www.simpsonizeme.com

Una vida desperdiciada

Junnichiro (por ponerle algún nombre no relacionable con ninguno de mis conocidos) es un hombre de ciudad. Nació en la gran urbe hace muchos años y, aunque su familia no era la más acomodada del mundo, sí tuvo satisfechas todas sus necesidades básicas. Asistió a centros educativos destacados, donde siempre se alzó con las mejores calificaciones. Fue un chico popular, con muchísmos amigos y las novias más lindas de su entorno. Una vez profesional, creó una empresa que con esfuerzo alimentó hasta que hizo de ella una de las más grandes de su país. Dio empleo a infinidad de personas. Tuvo una familia grande y muy bien acomodada y estuvo con ellos hasta que, finalmente, un ataque al corazón se lo llevó a los 82 años de edad. (Ésta es una vida socialmente productiva y bien aprovechada). ChiroJunni (por el mismo criterio de los nombres) también es un hombre de ciudad... bueno, de los cinturones de miseria de la ciudad, en realidad. Nació también hace muchos años en el seno de un hogar pobre,...

Amar a quien nos daña

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¿Cómo amar a quien te daña? Vas por la calle, tranquilo, mascullando tus pensamientos, tus planes y tus ilusiones y, de pronto, aparece ante ti un personaje, temido por la sociedad en general, que te pide una moneda. Acabas de comprar algo, cualquier cosa, y de verdad andas sin un solo pedazo de metal. Se lo manifiestas al personaje y se pone violento, te intimida, te dice que al menos doscientos pesos para un pan (y es que hay tarifas y todo). De verdad no tienes y así se lo manifiestas, pero se pone pesado. Saca un chuzo (cuchillo hechizo) y te amedranta con él; te pide tus pertenencias, tu celular, tu mp3 o lo que lleves, tu billetera. Las opciones son darle las cosas, exponerte a que de deje malherido o, en el caso extremo de que seas el sucesor de Bruce Lee, hacer una súper patada voladora y desarmarlo. Obvio, no eres el sucesor de Bruce Lee y tu sentido de supervivencia prima sobre el deseo material, así que le das tus cosas y se marcha muy campante, como si nada, buscando a al...

El amor...

El amor, tan mencionado en todas las épocas y tan incomprendido por todos los corazones… Continuamente leemos en las noticias de algún insensato que “por el amor de x” se suicidó; vemos novelas con títulos como “Amor Fugitivo”, “Amores que matan” o algo así. La gente normalmente “sufre por amor” o “busca el amor de alguien” y dice expresiones como “me ganaré tu amor”, “dame tu amor” (estribillo insulso de canciones sin imaginación), “muero por tu amor”, “no puedo vivir sin ti”, “si me dejas me muero” y otras más que sonarán familiares al lector. ¿Qué tienen en común todas esas expresiones? ¿Nada? ¿No le pegan? Pues bueno, que hablan del amor como algo tangible y, lo más importante, como un fin que hay que alcanzar, por el que hay que esforzarse, por el que hay que sufrir. De acuerdo con su definición básica, el amor es sólo un sentimiento, como la ira, la tristeza o la felicidad. Los sentimientos nacen espontáneamente en el ser (no sé de dónde, si del cerebro, del alma o de dónde, pe...