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El hambre espiritual contra la vida misma

La mañana fría se siente hasta lo último de mis huesos, afectados por el clima, que tratan de sostener en pie a un cuerpo que tirita incesantemente hasta el borde del desespero. Las noticias y opiniones de los oyentes de una prestigiosa emisora me acompañan mientras me dirijo a la rutina diaria del transporte público hacia mi trabajo. La gente que camina junto a mí mira con recelo al indigente que se acerca, para ellos peligrosamente, pero finalmente pasa mascullando con sus partidos labios fracciones de su pensamiento alienado por el pegante y el hambre. El día ha comenzado desde muy temprano para muchos y, ahora, hago parte de una masa de casi diez millones de habitantes que residen en la urbe más grande del país. Atrás quedaron las épocas de estudiante en las aulas, el Síndrome de sábado por la tarde en mi centro comercial preferido, la compañía de mis amigos, la música con la que crecí, las personas con quienes estaba familiarizado y mi vida tal como la concebía. Y es cierto. Si ha...

Urbe y Existencia

Las ciudades son campos fascinantes de historias entretejidas en conexiones interminables donde la humanidad forja su presente y su futuro y juega a transformar su destino. Muchas manifestaciones pasan inadvertidas para todos por ser parte de la cotidianidad. Este espacio está dedicado a la reflexión sobre ellas y sobre muchos otros temas que cuestionan el propósito de vivir y de ser en un lugar donde nada está escrito.

Extrañamiento en una ciudad conocida

Primer texto de mi serie: reflexiones urbanas Son las cinco y media de la tarde y entro como un solitario turista a uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad. La gente circula como hormigas por sus pasillos y los empleados de los almacenes parecen desesperados ante los requerimientos de cientos de personas que preguntan por los productos de moda. Las parejas, extrañamente conformadas por individuos extraídos directamente de las películas de Hollywood o las revistas sociales, caminan rodeados de halos románticos, como imitando con sus historias la telenovela de las nueve y media; las familias, núcleos que cumplen con el estereotipo típico de comerciales de pañales, pasean en círculos de amor gastando el dinero en juguetes y cereales caros para sus niños. Mientras esto ocurre, yo, estudiante de otra ciudad, observo el panorama añorando mi hogar (del cual salí hace cuatro años) y preguntándome ¿cuándo es que uno se adapta a una ciudad?¿cuando consigue amigos?¿cuando cons...