Primer texto de mi serie: reflexiones urbanas Son las cinco y media de la tarde y entro como un solitario turista a uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad. La gente circula como hormigas por sus pasillos y los empleados de los almacenes parecen desesperados ante los requerimientos de cientos de personas que preguntan por los productos de moda. Las parejas, extrañamente conformadas por individuos extraídos directamente de las películas de Hollywood o las revistas sociales, caminan rodeados de halos románticos, como imitando con sus historias la telenovela de las nueve y media; las familias, núcleos que cumplen con el estereotipo típico de comerciales de pañales, pasean en círculos de amor gastando el dinero en juguetes y cereales caros para sus niños. Mientras esto ocurre, yo, estudiante de otra ciudad, observo el panorama añorando mi hogar (del cual salí hace cuatro años) y preguntándome ¿cuándo es que uno se adapta a una ciudad?¿cuando consigue amigos?¿cuando cons...