
Hace unos cuantos años, cuando aún estaba en la universidad, en uno de esos domingos de aburrimiento florideños, conocí lo que sería una de mis grandes pasiones desde entonces.
Ese día sin saberlo y como un simple plan para matar el aburrimiento decidí acompañar a mi amigo Óscar al cine a ver la nueva película de Harry Potter, ‘El Cáliz de fuego’. Y digo que para matar el aburrimiento porque toda mi vida me había resistido al mago y su saga.
Sin embargo, la falta de plan pudo más y me fui a ver en pantalla gigante cómo un mago de gafas, con un amigo extraño y una amiga que ya se estaba volviendo ‘querida’, peleaba con dragones, con seres submarinos y contra un enemigo antiguo que lo quería matar.
Mi shock fue monumental cuando vi que Cedric Diggory murió y nadie lo resucitó al final. Jamás esperé que eso pasara en una saga que consideré siempre muy infantil para mí (pues en todas mis series preferidas como Dragon Ball y Saint Seiya los muertos resucitan, ya sean con cosmoenergía, saliendo del Hades, con las esferas del dragón o lo que sea). Sin embargo, al final de la cinta, cuando Dumbledore le cuenta al mundo que fue el mismísimo Voldemort quien asesinó al valeroso tejón y supe que de verdad el hombre no volvería, la saga hizo clic en mí y se despertaron las ansias de saber más y más al respecto.
A partir de ahí compré las películas anteriores, busqué en internet y leí los libros (lo cual ya he hecho en varias ocasiones) y… sencillamente me enganché tanto a Potter que creo que jamás podré soltarme. (Como anécdota, cuando salió el libro 7 eran tantas mis ansias de leerlo que, ante la imposibilidad de comprar en ese momento la edición en inglés por precio, lo descargué de Internet y lo leí en la pantalla de mi entonces reproductor de mp3, que debía medir algo así como 1 x 5 cms 'acá hay una imagen del repro en cuestión'. Duré varios días leyéndolo y terminé con un dedo encalambrado de tanto pasar la palanquita, hasta soñé pasando la palanquita, pero lo terminé y fui feliz :D).
Luego de eso han venido mil cosas, la Plataforma Latinoamericana Unida de Magia Avanzada (PLUMA) y mis amigos de la casa de Hufflepuff (sí, soy de una asociación, hice un test de selección y soy un feliz tejón desde hace años ya) maravillosas personas con quienes hoy sigo en contacto aunque hace más de un año que no puedo ir a las reuniones por asuntos de tiempo y trabajo.

En este momento en que tengo boletas en mano para el estreno de la nueva película, ad portas de enriquecer mi experiencia potteriana con un nuevo producto de la saga (aunque ya sepa en qué termina todo), no podía dejar de mencionar esta gran afición :D
Un abrazo para los huffle de vieja y nueva guardia, que deberíamos encontrarnos todos un día, y gracias a Óscar por haberme introducido en este fascinante mundo ;-D
PD: Para no hacer esto más largo, otro día explico qué es lo que más me gusta de la saga y por qué, ¿listo?
Ese día sin saberlo y como un simple plan para matar el aburrimiento decidí acompañar a mi amigo Óscar al cine a ver la nueva película de Harry Potter, ‘El Cáliz de fuego’. Y digo que para matar el aburrimiento porque toda mi vida me había resistido al mago y su saga.
Sin embargo, la falta de plan pudo más y me fui a ver en pantalla gigante cómo un mago de gafas, con un amigo extraño y una amiga que ya se estaba volviendo ‘querida’, peleaba con dragones, con seres submarinos y contra un enemigo antiguo que lo quería matar.
Mi shock fue monumental cuando vi que Cedric Diggory murió y nadie lo resucitó al final. Jamás esperé que eso pasara en una saga que consideré siempre muy infantil para mí (pues en todas mis series preferidas como Dragon Ball y Saint Seiya los muertos resucitan, ya sean con cosmoenergía, saliendo del Hades, con las esferas del dragón o lo que sea). Sin embargo, al final de la cinta, cuando Dumbledore le cuenta al mundo que fue el mismísimo Voldemort quien asesinó al valeroso tejón y supe que de verdad el hombre no volvería, la saga hizo clic en mí y se despertaron las ansias de saber más y más al respecto.A partir de ahí compré las películas anteriores, busqué en internet y leí los libros (lo cual ya he hecho en varias ocasiones) y… sencillamente me enganché tanto a Potter que creo que jamás podré soltarme. (Como anécdota, cuando salió el libro 7 eran tantas mis ansias de leerlo que, ante la imposibilidad de comprar en ese momento la edición en inglés por precio, lo descargué de Internet y lo leí en la pantalla de mi entonces reproductor de mp3, que debía medir algo así como 1 x 5 cms 'acá hay una imagen del repro en cuestión'. Duré varios días leyéndolo y terminé con un dedo encalambrado de tanto pasar la palanquita, hasta soñé pasando la palanquita, pero lo terminé y fui feliz :D).










